Esta semana el alcalde de Madrid, en una conferencia que pasará a la historia, anunciaba que a los medios de comunicación y a los madrileños su última nueva ley-idea.
La nueva y original idea es la de regular los letreros de los comercios y, aquí viene lo bueno, prohibir a los hombres anuncios por ser, según él y su equipo, un trabajo indigno para una persona. Bueno, lo de legislar que es indigno o no es como decidir por ley quién puede subir al cielo y quién no.
¿Es digno que un futbolista gane 1 millón de euros al año?, ¿es digno que un consejero delegado de Telefónica gane 1 millón de euros al año?, ¿es digno que un funcionario público, llamemos alcalde por ejemplo, para ir a su trabajo tenga que llevar policías que le cortan el tráfico y que hacen la vista gorda por aparcar en doble fila?, ¿es digno que los gobiernos se gasten miles y miles de millones en salvar a los bancos mientras con un porcentaje ínfimo de ese rescate se podría evitar que miles de millones de personas mueran de hambre? Y de estas preguntas puedo seguir y no parar.
No se puede legislar con lo que para uno es digno y para otros no, un blogero (Manu Espada) afirmaba que si Alonso, corredor de F1, no era hombre anuncio y, en cambio, posaba con él para hacerse unas fotos, ¿a partir de cuanto dinero, un hombre pasa de ser “hombre anuncio” a “hombre representante de”? Usted mismo es un hombre anuncio, le recuerdo que usted va a dar una conferencia publicitando un libro o, mismamente esta semana, la candidatura de Madrid 2016. ¿Es o no es usted un hombre anuncio?, ¿qué diferencia hay entre estas fotos?
La nueva y original idea es la de regular los letreros de los comercios y, aquí viene lo bueno, prohibir a los hombres anuncios por ser, según él y su equipo, un trabajo indigno para una persona. Bueno, lo de legislar que es indigno o no es como decidir por ley quién puede subir al cielo y quién no.
¿Es digno que un futbolista gane 1 millón de euros al año?, ¿es digno que un consejero delegado de Telefónica gane 1 millón de euros al año?, ¿es digno que un funcionario público, llamemos alcalde por ejemplo, para ir a su trabajo tenga que llevar policías que le cortan el tráfico y que hacen la vista gorda por aparcar en doble fila?, ¿es digno que los gobiernos se gasten miles y miles de millones en salvar a los bancos mientras con un porcentaje ínfimo de ese rescate se podría evitar que miles de millones de personas mueran de hambre? Y de estas preguntas puedo seguir y no parar.
No se puede legislar con lo que para uno es digno y para otros no, un blogero (Manu Espada) afirmaba que si Alonso, corredor de F1, no era hombre anuncio y, en cambio, posaba con él para hacerse unas fotos, ¿a partir de cuanto dinero, un hombre pasa de ser “hombre anuncio” a “hombre representante de”? Usted mismo es un hombre anuncio, le recuerdo que usted va a dar una conferencia publicitando un libro o, mismamente esta semana, la candidatura de Madrid 2016. ¿Es o no es usted un hombre anuncio?, ¿qué diferencia hay entre estas fotos?

Por cierto, si hablamos de hombres anuncios, vaya a dar una vuelta por, por ejemplo, la calle Serrano o la calle Goya, y mande allí a sus policías pues hay muchos hombres anuncios que hacen publicidad de Levis, Channel, Adidas, etc… Yo soy un hombre anuncio, deténgame señor Gallardón.

5 comentarios:
Toda la razón...Al final, lo mejor va a ser comprar la ropa en el DIA o en el Carrefour, que no tienen marcas
Todos los trabajos son dignos, y más cuando hay necesidad de trabajar.
El rico siempre puede hacer lo que quiera, que esta bien visto.
Lo tengo muy claro, cuando hay hambre la dignidad se la mete uno en el bolsillo.
Un abrazo.
¿Desde cuando ganarse el pan como nos dejan es indigno?? ¿No es acaso más indigno robar, sobre todo los que lo hacen a lo grande, con guante blanco y a la descarada? Porque si al menos fuera para comer... pero no.
Porque vamos, esto ya es lo último.. y llevas razón en todo lo que dices, especialmente en que los políticos son los primeros que anuncian, así como los deportistas con sus patrocinadores. Porque les pagan por anunciar.
Álvaro, esto es como el tema de las prostitutas: hay que eliminar cualquier rastro de pobreza, de necesidad, sobre todo de las fastuosas calles comerciales de las grandes ciudades. Porque a las pitis les da mal rollo gastarse miles de euros en un bolso mientras ven a personas pasando penurias y que cobran 15/ 20 € al día , haga frío o calor. Y eso da mala imagen para una capital, osea.
Aquí lo único indigno es quitarle el sustento a unos pobres hombres que se ganan el pan DIGNAMENTE. Tratar de ocultar que el abismo que hay entre clases se ensancha cada vez más. Debería darles vergüenza, pero no de los hombres-anuncio, sino de su actitud mezquina. Aunque la pregunta más bien es si les queda algo..
Este tipo sencillamente es Gilipoyas. El viernes voy a Madrid a pasar cinco días de evasión, no sé si llevar puesta alguna camiseta con el sponsor no sea que me detengan.
¿Indigno? Indigno es él. De gobernarnos y luego salir con estas soplapolleces.
Así que ahora es más digno quitarle el medio de vida a una persona que el proporcionárselo.
Y digo yo... ¿para cuando los futbolistas dejarán de llevar propaganda?
Me tiene muy cabreada así que no sigo con lo que tengo en mente, que te mancho el blog.
;)
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