
Acabo de terminar de leer "La naranja mecánica" de Burgess. Todo parece que cambia pero no. Ayer era el día de la Hispanidad y, perdonar amigos, sigo sin entender porqué sacamos los tanques a la calle. También me preocupa que, cada año, lo hacen más cerca de mi casa. Este año, como anécdota, en Plaza de Castilla se juntaban las personas que iban a ver el desfile, ataviados todos ellos con banderas nacionales, y personas que iban a comprar al rastro que hacen en la Avenida de Asturias. Todo era muy extraño, gente con banderas y gentes con bolsas verdes llenas de melocotones y ciruelas. Ah, esperar... también estaban aquellos despistados automovilistas que, al no saber que ocurría, no sabían salir de dar vueltas a una plaza sin salida. Todo era muy extraño.
Yo, como todos los 12-O, me salí de Madrid a comer con la familia. Hoy, al encender la televisión para ver a Ana Pastor y sus desayunos de TVE, me he enterado de lo que ya sabemos muchos, que el 12-O es una fiesta para que algunos expulsen su nacionalismo españolista a la cara de algunos que, según ellos, no son lo suficientemente españoles para ver el desfile. Los que no estáis en Madrid no sabéis lo que os perdeis. Aquí todavía existe esas dos Españas. Esa España dividida y violenta donde, muchas veces, dar una opinión es ser tachado de extremista. Madrid no tiene termino medio, o estas con ZP o estás con Aguirre. Nadie entiende que yo, en este caso y sin que me gusten los desfiles militares, entienda que hay otros métodos para canalizar la rabia hacia alguien que no esta haciendo las cosas como a los trabajadores nos gustaría y máxime cuando se está haciendo un homenaje a los que han muerto en absurdas guerras creadas por banderas, tierras y nacionalismos.
Yo reconozco, por ejemplo, que la señora Esperanza Aguirre es un peligro para el humilde trabajador, y un grandísimo aliado para el empresario. Pero no por ello la voy buscando para abuchearla e insultarla. Si, como me ha pasado alguna vez, me encuentro con SUS COCHES, por que no solo lleva un coche sino que llevan varios, maldigo mi suerte por colapsarme la calle y me doy la vuelta. No marcho a su encuentro para insultarla y gritarla, más que nada por que no se merece mi tiempo, ni más ni menos. Ya espero a canalizar mi ira en las elecciones o escribiendo en este humilde blog. Lo contrario sería vestirme de blanco, con botas DocMartins y tirantes claros y pintarme los ojos como el protagonista de La naranja mecánica, el violento Alex.
Mientras, en sudamérica, el 12-O apenas lo celebran, y con mucha razón, salvo los recién nacidos mineros chilenos; animo compañeros¡¡¡
3 comentarios:
Suscribo y añado: somos un país de pandereta que vive aún mirando y admirando a su vergonzoso pasado.
Un saludo
Lástima que no todo el mundo piense como tú.
Un beso.
Es cierto, ¿por qué se sacan los tanques a la calle el día de la Hispanidad? No acabo de entenderlo. Un abrazo.
Publicar un comentario en la entrada