viernes 20 de mayo de 2011

Ya casi es ahora




Como describir lo de anoche. Vamos a intentarlo.


Ayer no me acompañaba en el metro Bukowski, lo dejé apotronado sobre la mesa, despertándose, quizás, de alguna nueva borrachera. EN Villa de Vallecas subieron una pareja muy maqueada, ella vestido corto, rubio bote y pincing en el labio. Él, zapatillas Nike, anillo dorado en el dedo y móvil con unas pegatinas de diamantes falsos. En Menéndez Pelayo suben varias personas, una de ellas de traje y con el dedo enchufado al móvil, al lado suyo, una chica con tacones y traje se sienta a mi lado mientras su ipod a todo volumen. Intento saber lo que escucha, tengo ese lado voyeur de, cuando voy en metro, saber lo que escucha la gente o que lee; rara costumbre.


Todos bajamos en Sol, andamos casi juntos y, nada más salir, personal de seguridad nos dicen que no podemos utilizar las salidas de Alcalá, nos guían a la salida del kilómetro 0, todos salimos juntos y, lo primero que hacemos, es mirar el cartel que nos da la bienvenida "Plaza SOLuciones". Sonrío. La multitud es mayor que los días de atrás a esa hora. Pasan autobuses turísticos y taxis por delante de Gobernación (actual casa de correos, que de tanto oír a mi madre llamarla así, ahora me sale solo). Espero un rato a mi amigo de aventuras infantiles. Miro el reloj y son menos cuarto, me da tiempo a darme una vuelta por la Haima que han colocado bajo la estatua de ecuestre de Carlos III. Lo que allí pasa es... INCREÍBLE.


Nada más pasar el punto de información (sí hay punto de información), una chica me entrega una montón de octavillas para repartir, "¿puedes ayudar a pasársela a la gente?" Como no. Allí me encuentro, con los ojos abiertos de par en par y repartiendo papeles, como hace años lo hacia para ganarme un dinero. Dos chicos escriben sobre una pizarra las cosas que se necesitan en el campamento y las que no, "se necesita ibuprofeno, paracetamol y gasa para Botiquín". ¿Botiquín? Sigo andando y repartiendo hojas. Me doy con un ¿plano? Es un plano con la situación en la plaza donde están colocadas cada asamblea. La asamblea feminista al fondo, información y comunicación a la izquierda. Todo está perfectamente organizado, es entonces cuando me doy cuenta de lo que se mueve, de que algo bueno está pasando. Gente en el suelo habla sobre soluciones REALES, a los problemas REALES. Allí puedo escuchar la realidad, gente con carrera que cobra 900 euros y lleva tres años de becario. Le escucho a un señor que le dice a otro que con su pensión no llega a final de mes, pues su hijo y su nuera están viviendo con él. Miro. Me acerco a otro grupo donde dos chicas hablan de educación. Una le dice a la otra que el ratio por alumno- profesor es elevadísimo, da una cifra de los países nórdicos y me asusto, la otra le dice que, con hacer un instituto para mentes brillantes se soluciona todo. Indignados. Pregunto la hora, ya llego tarde, me he entretenido más de la cuenta y no he repartido panfletos. Ahora parece que hay más gente. Salgo de Haima y ya no hay circulación de vehículos. Me cuesta mucho andar, apenas nos movemos. Llego a mi zona y, con mucha suerte, me encuentro con mi amigo. Los dos decimos lo mismo. Esto es muy grande...


No escuchamos la asamblea, la gente grita y el buen ambiente reina. Se despliega una pancarta, con mucha dificultad, sobre la bella Paz Vega. Un militar hitleriano, con orejas de Mickey y el símbolo del euro en la frente hace aplaudir a los que estamos allí.... Qué no, qué no, qué no nos representan... Es lo que pasa cuando das la espalda al pueblo; que luego te puedes encontrar, cuando vienes a pedirle su voto, que la gente te grite estas cosas.



En un momento dado, un chico saca una bandera republicana, yo, por mi condición republicana, me quedo sorprendido, pero mucho más sorprendido por la reacción de la gente. Todos comienzan a gritar "sin banderas, sin banderas"....Yo lo grito también, mi amigo hace lo mismo. El chico la repliega y la guarda en uno de sus bolsillos. La gente aplaude el gesto. Nos miramos los dos amigos y los decimos casi a la vez, "esto es grande, sin banderas ni políticos". Caemos en la cuenta que lo que pasa puede ser historia. Me viene a la cabeza historias pasadas que me han contado. Sastre en Renault, el pelirrojo en la Sorbona, claveles en Lisboa....


Ya no nos podemos mover. El cartel de L´oreal es una mina. Paz Vega nos mira. Pronto alguien le quita el apellido. Solo queda su nombre PAZ.
Es tarde, mañana y pasado se presentan difíciles. La junta electoral, no sé que pinta en todo esto, puede prohibirnos manifestarnos. Todo por no escuchar, otra vez, al pueblo. Estos magistrados podían pasarse por aquí, ver que lemas, gritos o proclamas se gritan. La ley dice lo siguiente que, durante el día de reflexión, no se puede pedir el voto ni hacer campaña. Bastaba con pasarse por allí para escuchar. De nuevo, las estructuras de poder no escuchan al pueblo. Darme un par, sólo un par de ejemplos, donde se pida un voto al PPSOE. Yo demuestro muchos ejemplos de todo lo contrario. Y lo que vale con los datos. Yo iré a votar el domingo, es mi derecho, como el 99.99999% de los ciudadanos, el sábado nadie nos podrá convencer de qué partido es el mejor. Hoy, RNE, hacía una encuesta, la gente que iba a votar, ninguno, se había leído el programa de su partido y, mucho menos, el del rival (los que quieran yo tengo el de los 3 mayoritarios). Nadie sabía qué soluciones iba a tomar el partido que puede ganar, todo lo contrario que en Sol, que se dan las soluciones sin saber que partido las va a ejecutar.


Me despido de mi amigo, nos vemos en 24 horas. Vamos a ser ilegales por una vez, vamos a romper una norma por hacer cumplir nuestros derechos, esos por los que otros (incluidos familiares) lucharon (libertad de manifestación y expresión).



Antes de irme otra vuelta por la acampada y otro detalle. Dos mayores se despiden de una chica de unos 20 años ataviada con saco de dormir y mochila a la espalda. Al momento, un chico le da un abrazo y le grita "fuerza y en pie". Ella sonríe "Cuida de papas, mañana nos vemos". La chica está perdida, sonríe y mira alrededor. Se acerca a un grupo delante mía y pregunta qué hacer, en seguida está repasando una pancarta que pone "sin nosotras no hay revolución".


Mañana volveremos.... y pasado... y al otro,.... y al otro... y al otro...

1 comentarios:

Tesa dijo...

Álvaro, igual nos cruzamos o rozamos en la marabunta emocionante de esos días.

Estuve en Madrid del 19 al 22 y pude vivir en directo las jornadas más intensas e impresionantes, como la del viernes 20.

El sábado asistimos a la asamblea general de la mañana.

Hice bastantes fotos, algunas las colgué en mi blog de fotos.

Nos encantó compartir con los hijos que viven en Madrid esta revuelta pacífica. El chico dedica su descanso, después de su trabajo precario a la acampada. Vive y trabaja muy cerca de Sol.

Por allí anda, tratando de que este sueño se haga realidad.

Un beso,